Mi abuelo era terrorista
Mi abuelo era terrorista—
Cuidaba de su parcela,
regaba los rosales del patio,
fumaba cigarillo con la abuela
sobre la playa amarilla, yaciendo allí
como una alfombra para orar.
Mi abuelo era terrorista—
Recogía naranjas y limones,
iba a pescar con sus hermanos hasta el mediodía,
cantaba una canción reconfortante de camino
al herrero con su caballo moteado.
Mi abuelo era terrorista—
Preparaba una taza de té con leche,
se sentaba en su tierra frondosa, suave como la seda.
Mi abuelo era terrorista—
Partió de casa, dejándola para los próximos huéspedes,
dejó un poco de su mejor agua,
no fuera que los huéspedes murieran de sed después de su conquista.
